Únete a la revolución del transporte
En el último siglo, el motor de combustión interna revolucionó el mundo, porque permitió a la gente viajar mucho más lejos y mucho más rápidamente que nunca antes en la historia, en coche, en avión, en barco o en tren.
Pero la libertad recién descubierta en el siglo XX tenía
un precio: al paso que aumentaba cada vez más el número de
viajeros, y también las distancias de los viajes, se iban liberando
en la atmósfera azufre, plomo y toda una serie de sustancias tóxicas,
envenenando el medio ambiente – en perjuicio de las plantas, animales
y seres humanos.

Sin embargo, el principal problema lo constituye el dióxido de
carbono, un gas que se produce cuando se queman los combustibles. Cada año
se emiten a la atmósfera millones de toneladas de este gas. El dióxido
de carbono forma una capa que hace que la luz del sol se refleje otra vez
sobre la Tierra, lo que produce el cambio
climático.
Los científicos discrepan en sus predicciones sobre la gravedad y la rapidez con que se produce el calentamiento del planeta. No obstante, no hay duda de que el cambio climático ya nos está afectando a todos en Europa, provocando un tiempo más extremo (tormentas, inundaciones, sequías, etc.) y otros problemas medioambientales.
Estos problemas afectan a los cultivos, a los animales y al abastecimiento
de agua: los elementos fundamentales en los que se basa nuestra supervivencia.
Para contribuir a que el cambio climático sea más lento, tenemos
que cambiar nuestros hábitos de transporte ya.
¡Toma la iniciativa con el coche de San Fernando!

¡La mejor y más fácil alternativa al coche es el coche de San Fernando, un ratito a pie y otro caminando! Ve andando al colegio. Haz los recados en bicicleta. Te pondrás más en forma y más macizo. Ahorrarás dinero y evitarás la contaminación.
Vayas a pata o pedaleando, cada vez que dejes el coche en casa estarás
ayudando a frenar el calentamiento de la Tierra.
¡Ven en tren!
Ya, claro, no es posible ir andando a todas partes. ¿Qué
pasa con los viajes más largos? Pues que, como es tan fácil
meterse en el coche, a menudo nos olvidamos del autobús y del tren.
Estos medios de transporte suelen ser mucho más prácticos,
sobre todo si tienes que atravesar una ciudad grande, en la que las calles
están congestionadas y el aparcamiento es muy caro.

Los trenes y autobuses pesan más que los coches y sus motores son más grandes, por lo que utilizan más combustible. De todos modos, transportan a muchos más pasajeros, así que la cantidad de dióxido de carbono producido por persona y por km es mucho menor.
Comparte el coche con un amigo
A veces, claro está, el coche es la única opción. Pero siempre hay maneras de viajar más inteligentemente.
¿Cuántas veces has ido en coche al centro de la ciudad detrás
del coche de un vecino? ¿O te has encontrado con algún conocido
en el aparcamiento?
La próxima vez que vayas a un partido de fútbol, al cine
o a un acto de la escuela, comprueba si algún amigo necesita también
el coche. Es menos aburrido si vas con alguien con quien compartir el viaje
- y es un ahorro para vuestras familias.
Descubre formas mejores de moverte en tu ciudad
En toda Europa, hay muchos programas que ayudan a fomentar el transporte
público. ¿Por qué no te pones en contacto con tu ayuntamiento
o con tu oficina local de gestión de la energía para descubrir
más?
Si tienes menos de dieciocho años, verás que muchas veces
puedes beneficiarte de tarifas mucho más baratas.
Echa un vistazo a los enlaces de la web que hay
en este sitio para buscar más información sobre posibilidades
de viajes y rutas para ciclistas.
Combustibles más limpios para un futuro más brillante
El mundo ha gastado ya la mitad de sus existencias de combustibles fósiles. Pero se está trabajando en el desarrollo de nuevos combustibles, que contribuirán a que nuestros recursos de petróleo duren más tiempo y nos garantizarán el suministro de energía para el transporte en el futuro.
Mientras, los fabricantes de automóviles producen nuevos modelos
innovadores, con mayor eficiencia de consumo y menos contaminantes.

La foto de arriba muestra el Toyota Prius, elegido Coche Europeo del Año 2005. En él destaca un motor híbrido eléctrico y de gasolina que proporciona un excelente rendimiento.

El motor eléctrico toma el relevo en el tráfico urbano,
contribuyendo a reducir la contaminación, y mejora el funcionamiento
del motor de gasolina sólo cuando es necesario.
En el futuro habrá muchos nuevos coches apasionantes que funcionarán con combustibles más limpios. En la foto de abajo puedes ver un prototipo de coche de hidrógeno de alta velocidad, el Fine-S de Toyota.

En Europa se usan también cada vez más los biocarburantes
(biodiésel y bioetanol). Pueden elaborarse a partir de plantas
cultivadas y utilizarse en motores normales.
Existen ya algunos coches completamente eléctricos. Tienen una autonomía limitada, pero son una buena solución en los centros de las ciudades porque no producen ninguna emisión*. El hidrógeno y las pilas de combustible son otro posible combustible para el transporte. Una vez más, puedes acceder a mucha más información en los enlaces de nuestra página web.
*Para producir electricidad e hidrógeno se necesita energía, que hoy en día probablemente proceda de algún combustible fósil. Sin embargo, también pueden usarse fuentes renovables para producir hidrógeno y electricidad. Las nuevas tecnologías contribuirán a que se conviertan en los combustibles del futuro.
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